VDB y los héroes volátiles

Hoy, día de la Doyenne, la Lieja -Bastogne – Lieja, las redes sociales de la ciclosfera se han llenado de vídeos y de referencias a Franck Vanderbroucke, alias VDB, el ciclista belga que nos enamoró con su pedalear loco, su pinta de quijote vendiendo crédito usurero y su actitud siempre ofensiva a finales de los noventa. El 1999 fue su año de genio y hace ahora veinte años pues que ganó la Doyenne, y también hará veinte años de su vuelta a España, de su escapada camino de Teruel y de Ávila, todo ello motivado por el amor de una azafata del Saeco. En YouTube hay un documental en el que Franck, aún en vida, va narrando su 1999, su Lieja atacando en Saint Nicolas y vacilando a Bartoli, sus aventuras con Sarah en la Vuelta a partir del día en que se cruzaron en Ciudad Rodrigo, su subida a la muralla avilesa, su caída literal y figurada en el mundial de Verona que ganó Freire. Y la mandanga, evidentemente, con el doctor Mabuse con pintas de cacique mafioso hablando des del salón de su castillo, pero de la mandanga habla mucho menos, como si el amor fuera suficiente carburante para tales exhibiciones. Homeopatía llega a decir.

A este tío algunos, los que éramos adolescentes en el 1999, lo admirábamos. No era habitual idolatrar un ciclista clasicómano belga en un país que sólo quiere admirar a sus ciclistas. Igual no le hicimos ningún favor adorándolo, comprándonos Ciclismo a Fondo para tenerlo en póster, levantándonos del sofá cuando atacaba. Pero fue él solito el que se puso en este jaleo. Fue él quien quiso ser Amy Winehouse o cualquier rockstar del club de los 27. Con la diferencia que un cantante no tiene que hacer pipí en un vasito al final del bolo.

Mirándolo en perspectiva, que pena todo. De la Vuelta del 1999, el ganador (Ulrich) ahora tiene peleas de borracho en Mallorca, el que más animaba el cotarro, VDB, enterrado pero reviviendo en su país a base de mal gusto, el que apareció de entre la niebla en el Angliru, el Chava, también siguió el camino de triste final de VDB y Pantani – que triunvirato!- y Hevia, el gaitero que tocaba el garrotín que los escuchábamos hasta en la sopa anunciando la vuelta 99, llegó a ser presidente de SGAE en medio de turbios asuntos. El que entonces pasaba como el malo de la película gracias una infame campaña de De la Morena, Olano, ahora lo vemos con ojos. Qué injustos fuimos con él.

Que los héroes de juventud tienen fecha de caducidad como los yogures lo sabíamos. Que en ciclismo, y en todo, más vale no subirse indefinidamente a ningún barco. Espíritu crítico siempre ante mamarrachadas, ovnis y demás historias. Los nombres pasan, con sus gestas, sus luces y sus sombras. Me gustaría decir que los lugares, las cuestas, las cunetas, las pendientes, permanecen impasibles. Pero ni eso, las minas cerraron, las fábricas también, ahora hay invernaderos de start-ups. Y al final de cada legislatura se asfaltan las calles.

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4 comentarios sobre “VDB y los héroes volátiles

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  1. Hola, me ha gustado bastante tu articulo, pero ha una cosa que debido a mi edad se me escapa. Puesto que naci al ño siguiente de esa edicion de la vuelta, alguien podria aclararme cualfue esa “guerra” entre de la morena (supongo que el periodista) y abrham olano?

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